reencarnación
Las revelacionesMi vida era prácticamente normal, era el clásico joven que ante todos es fuerte, irrompible y sobretodo sin sentimientos, pero que en realidad es Introspectivo, Sensible, Reflexivo.
Como de costumbre, aquella noche me preparaba para salir a caminar ocultandome en la oscuridad de la noche. Queriendome parecer a un tipo "Drácula 2000", me vesti totalmente de negro y escapé caminando por los lugares mas oscuros de la ciudad. El repentino cambio de clima, los sueños tormentosos que había tenido, incluso el vaso que se rompí ese día parecían anunciarme lo que pronto viviría. Fue cuando comencé a entender aquel pensamiento que habia tenido. Ese pensamiento volvió a llegar mientras caminaba, solo que ahora era como que cierta voz me lo estuviera recordando:
"¿Porqué quieres ignorarlo todo? Sabes que estas marcado y destinado a, no debes olvidar que el momento se acerca. No quieras fingir lo que te pasa, yo lo se muy bien, tu lo sabes y muy pronto todo el mundo lo sabra. Prepárate, pronto será, pronto..."
No, esos pensamientos no eran recuerdos de la niñez, sino de una vida pasada que estaba atormentandome. Fue cuando todo se comenzo a revelarme. Durante la caminata de regreso a casa me di cuenta que no estaba en este lugar sino en otro muy diferente al actual.
Lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Yo estaba parado en el Palacio principal, acababa de salir de una audiencia. Eran tiempos de guerra y yo era el comandante supremo del ejercito. Desde mi perspectiva veía casi toda la ciudad, ya habia empezado a caer la noche, así que las antorchas se veían iluminando la ciudad. Al fondo, las murallas que protegían a la ciudad de los enemigos, si estos osaban a acercarse a esa distancia, con algunos vigías en las torres principales.
Al sur, se encontraba la piramide dedicada al sol. Todas las piramides se veían bañadas por la luz de la luna, la misma luna en la que me encontraba en la realidad. Las antorchas iluminaban, aunque levemene, el juego de pelota rodeado por arboles y una pequeña tribuna dedicada a los nobles de la época. Al este, donde la ciudada terminaba con una piedra de sacrificios al pie del cenote sagrado, hacia sentir un cierto temor al nover nada más que oscuridad, oscuridad que en ningún momento opacaba su belleza.
Mientras admiraba todo como si fuera la primera vez vi la silueta d eun hombre venir hacia el palacio a toda prisa. Era un mensajero, que paso junto a mi, ingresando al palacio. No me importo, pense que quizá era el estúpido e hipócrita de Ah balam (Jaguar) que quería seguir engañando a mi padre viejo e injenuo.
Con un mal sabor de boca, comencé a descender. Cuando llegué a la plaza principal, en esa relativa oscuridad, escuche una voz que me llamaba:
-Tucur, tucur- expresaba mientras corría hacia a mi. Era una hermosa mujer, que parecía alegrarse al verme.
-Ix Cuac -le dije con una gran satisfacción- Que alegría verte. La ultima vez ya no pudimos hablar. Cuando mi padre descubrio de lo nuestro me envió a realizar expediciones inecesarias...
- ¿Cuando llegaste? -Me interrumpió- Te extrañe mucho
y luego descomponiendo su semblante me tomo la mano y me enseño una marca que tenía.
- Tienes la marca de la clase gobernante - lo nuestro nunca podría ser.
-Pero...-aun sin poder hablar-
En ese instante me encontre en mi cama, aún con la ropa negra imitación de Drácula. Entonces pensé que todo había sido un sueño. Uno muy confuso pero a la vez intrigante, y entonces observé la marca del sueño pintada en muñeca, a punto de desvanecerse...Continuará
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Comentario de milagros hace 4 años y 49 meses