Agosto: el mes de los cumpleaños indeseables
Recuerdo que en el kindergarden y en la escuela primaria a todo mundo le celebraban su cumpleaños (al menos donde yo iba) o ya de perdida escandalizaban a la escuela cantando las mañanitas a todo lo que las gargantas santas, de los niños, daban.Todo era perfecto, el perder el tiempo con las celebraciones. Pero, como en todo, había algo que siempre me desagrado, y es que de los 30 niños que eramos en el salón yo era el único que tenía el cumpleaños en vacaciones. Es decir, que era el único que no escuchaba las melodiosas voces de mis compañeros de escuela al cantarme y festejarme el cumpleaños.
Para la secundaria, cuando todo esto ya era pura bazofia, decidí que nadie debía saber mi fecha de cumpleaños. Aunque eso es más fácil de averiguar que la edad de Lucía Méndez, así que mis amigos los supieron.
Lo peor de todo llegó cuando yo supe la fecha en la que ellos [mis amigos] tenían el aniversario de asomado la cabeza (sin albur). Para no hacerla tan larga, resulta que de los 10 amigos que tengo en la actualidad, cinco cumplen años en el mes de agosto, lo que de verdad hace que me vuelva loco.
Pues dentro de dos días [Agosto 16] este autor cumple 19 años de vida y la verdad no me causa mucha expectación, lo único que me alegra es que es un año más hacia la madurez.
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